BOLETÍN MAYO 2008

Desde la complejidad de la realidad actual, en lo político, lo económico, lo social y lo educativo, el gran desafío de escuelas y educadores es intentar contrarrestar las injusticias desde las acciones basadas en la ética, las utopías  y la responsabilidad, que se concretan en proyectos creativos.

Nos encontramos frente a...

  • instituciones agobiadas que necesitan comprensión, respeto, escucha, momentos de encuentro,
  • educadores agotados que intentan dar respuestas a las demandas incesantes,
  • familias desbordadas inmersas en corridas cotidianas y exceso de presiones,
  • niños que demandan a gritos atención y cuidados. Ellos merecen que nos detengamos a reflexionar y resignifiquemos que les sucede...

 

¿Por dónde podemos comenzar a desanudar esta madeja enredada?

Con respecto a los niños...

  • poniendo de manifiesto a través del ejemplo, en cada acción y en cada decisión, actitudes de respeto, de justicia, de equidad. La mejor forma de enseñar a nuestros alumnos a vivir según valores respetuosos y solidarios de lo propio y de lo de los otros, es dar cuenta de estos sentimientos y relaciones en la propia manera de actuar. 
  • desarrollando un importante trabajo sobre lo grupal, que posibilite una mirada constante sobre los roles, para alejarnos de los esteriotipos que no posibilitan el devenir fluido de las situaciones áulicas y los vínculos sanos. Cuando los grupos se conforman sosteniendo roles “estáticos” que determinan lugares “fijos” para cada niño, no se benefician ninguno de sus integrantes, ni los docentes ni la tarea. Por el contrario, la flexibilidad en los roles, la asunción rotativa de “lugares” diferentes que ponen en juego diversas acciones y actitudes, posibilitan una mayor riqueza en la dinámica grupal y en las posibilidades individuales.
  • el abordaje adecuado de los límites, estrictamente vinculadas con el planteo de normas consensuadas por todos, que pone en escena la importancia de establecer vínculos que se sustenten en el respeto, la cooperación y la solidaridad; necesariamente esto aporta a la formación de sujetos interesados por el bien común, posibilitados de conformar  grupos y trabajar con los otros compartiendo espacios, tiempos y materiales. Esto instala en las instituciones climas de trabajo democráticos y mucho más disfrutados. La puesta en marcha de límites claros y precisos, encuadrados en el afecto y el respeto, sostenidos de manera justa para todos y sin modificarlos cuando no tenemos ganas de realizar el esfuerzo para su concreción, facilita este acercamiento a los valores planteados y a la formación de sujetos autónomos y responsables. Los límites implican un encuadre establecido, que implica que “no se puede hacer lo que uno quiere” sin aprender a cuidarse a uno mismo, sin mirar a los otros y sin  respetar las normas. En demasiados casos los niños “piden a gritos” esos límites y cuando los adultos no dan cuenta de ello y no se hacen cargo de determinarlos y sostenerlos, los niños avanzan cada vez más en la cadena de  desafíos en búsqueda de los límites que no llegan (por eso es muy común encontrarnos con niños que, por ejemplo, pegan pidiendo de manera implícita el límite y cuando el docente agotado no lo hace continúan pegando cada vez más hasta que tarde o temprano el límite llega). Los límites adecuadamente seleccionados, establecidos y sostenidos, ponen en marcha determinadas sanciones que  implican “hacer justicia”; para que las mismas realmente   tengan un valor significativo deben necesariamente relacionarse estrictamente con el hecho sancionado y poder concretarse realmente. ¿De qué sirve decirle al nene que se quedó sin la merienda porque le pegó a un compañero cuando esto verdaderamente no se puede efectuar y los niños aprenden así que la validez de los límites y de las palabras de los docentes son limitadas e inconfiables? Por otro lado, si la sanción no se vincula con el hecho sancionado ¿cuál es su valor en realidad? Los niños no pueden comprender qué fue lo incorrecto de la acción sancionada, no se colabora en la interpretación de las normas, no se avanza en el proceso de construcción de la autonomía. Muy por el contrario, se forman sujetos rebeldes o sumisos o que actúan por conveniencia calculando el riesgo de sus acciones. En cambio, desde la mirada de estas sanciones por reciprocidad, si se rompe el trabajo de un compañero hay que reparar el hecho, si se le saca un juguete hay que devolvérselo, si se le falta el respeto o se le pega se debe pedir disculpas y comprometerse a no hacerlo más...
  •  el trabajo en talleres, facilita el abordaje de todo lo expuesto porque permite la construcción compartida del conocimiento a través de un trabajo en grupo y subgrupos en función de tareas compartidas que se centran en producciones conjuntas.

 

Con respeto a las instituciones...

  • un encuadre institucional claro, posibilita la distribución de tareas y el trabajo en equipo, esto implica una adecuada distribución de roles y funciones de cada uno, evitando las confusiones que perjudican las tareas institucionales en general y educativas en particular. Desarrollar las tareas en un clima democrático no implica olvidar que los roles son diferentes y las competencias de cada uno implican la diferenciación y complementariedad de roles y tareas. Los directivos en su función, los docentes en las suyas, las familias participando desde su propio  lugar.
  • el proyecto educativo institucional, es una herramienta fundamental para estos logros porque explicita el encuadre, plantea las metas y acciones, encuadra las tareas, justifica las acciones, organiza a la institución integrando los aportes de todos en el proyecto que da sustento a las diferentes decisiones cotidianas y fundantes de cada institución.
  • la organización y desarrollo de proyectos creativos, es una muy buena “punta para desenrollar la enredada madeja educativa”. Pensar al año escolar desde la mirada ubicada en alejarse de los esteriotipos, no reiterar sin sentido, ser originales, variar  las ideas, pensar sobre aquello que se hizo evaluando y recreando, nos hace sentir mejores profesionales y le imprime un sentido diferente a la profesión y a la vida.

 

con respecto a los docentes...

  • alejarse de los esteriotipos, que nos sitúan en meros repetidores de lo creado por otros.
  • no dar lugar a las competencias, que nos distraen de lo importante: “nuestros alumnos y las tareas educativas”.
  • no olvidarse de la ideología y el marco teórico, al que adherimos y que se manifiesta en cada elección y en cada acción escolar.

 

con respecto a los directivos...

No olvidarse de priorizar lo educativo sobre lo burocrático reconociéndose como los responsables de la coherencia institucional y de sostener las redes comunicativas, afectivas y educativas, desde un encuadre claro, respetuoso y creativo.

 

con respecto a las familias...

A modo de cierre...
Recordar las prioridades:

    • La formación de sujetos responsables y autónomos.
    • Promover el desarrollo de lo humano.
    • Crear y sostener vínculos afectivos respetuosos y sanos.
    • Recordar que la enseñanza es la función irrenunciable de las instituciones educativas.
    • Vivir y trabajar desde la ética que nos hace mejores seres humanos y buenos educadores.

“Pero entonces, ¿se puede comenzar por alguna punta a desanudar este ovillo tan enredado en el cual ni siquiera se distinguen la diversidad de hermosos colores que lo conforman y las utópicas posibilidades de ir realizando tejidos que aporten a un mundo mejor? Se puede y se debe, porque la infancia es un presente que no concibe  justificaciones por parte de los adultos, que no puede perderse y no se recupera. Porque el valioso tiempo de la infancia imprime sus huellas en los sujetos y  marca una gran diferencia en la conformación de lo humano.
Los responsables de la Educación Inicial lo sabemos, por eso nunca bajamos los brazos”. (1)

 

Lic. Laura Pitluk

(1) Revista Travesías, creando huellas para la educación inicial. Febrero 2008. año 1 Número 1.

Bibliografía:

  • Pitluk, Laura. (2007). “Educar en el Jardín Maternal: enseñar y aprender de 0 a 3 años” Ediciones Novedades Educativas. Buenos Aires.
  • Pitluk, Laura. (2008). “La planificación en el Jardín Maternal como puesta en marcha de una ideología a favor de la infancia”. En Revista Travesías, creando huellas para la Educación Inicial. Año 1 Número 1.
  • Pitluk, Laura. (2008). "La modalidad de taller en el Nivel Inicial. Recorrido y posibilidades para la educación actual." HomoSapiens Ediciones.

 

más información en www.laurapitluk.com.ar

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